Con el calor abrasando, la mesa era pues un grupo oscilante entre los 18 a los 60 años, bajo el pretexto de un bien logrado "tostón" de vida de "Peyuco", una parte de Oaxaca se concentraba en el Puerto, que ha pasado de adoptivo a ser nuestra casa.
En la mesa, al calor de cervecitas de "cuartito" (como manda el canon istmeño) y un "farolazo" de mezcal -sin marca, pues obviamente es "del que me acaban de traer de allá"- por cada 5 o 6 chelitas, habíamos gracias a Dios dejado atrás el tema del "cuche flú" y dábamos brincos hacia la tierra nuestra:
Con la cara roja por el trago de mezcal, el Dr. Leo habla de "su" Oaxaca, Y digo suya porque el "Doc" es costaricense de nacimiento y Oaxaqueño de corazón. Su Oaxaca es pues, aquella de finales de los setenta y mediados de los ochenta, valles centrales y regiones mixes, su Oaxaca es 570 municipios que presume repetirlos de memoria, "Desde Acatlán a Zimatlán de Álvarez" , reímos. Hablamos de pintura y del maestro Toledo y de cómo alguna vez conoció al maestro Tamayo durante una tarde en los portales de la capital.
Copas más tarde, un señor entrado en años y de piel curtida dice ser de Sinaloa, que se casó con una Oaxaqueña y que su cuñado vive en mi "Barrio Nuevo". -"Lo conoces?" Me dice su nombre completo, -"En mi barrio solo nos conocemos por apodo" contesto, Le dicen Chebo, pero no lo confundas con aquél que vive junto a la vía.
"Peyuco" interviene: "Sí, porqué ese que dices tú jugó con nosotros en aquél equipo de tu Barrio, y luego fuimos a Camaroneros".
Repartimos una ronda de mezcal, mientras nos sirven tacos de cabeza. Una señora dice que yo se más del tiempo de antes que muchos que estuvieron allí. "Lo que pasa es que yo todavía me acuerdo". Sonreímos. A estas alturas, veo más de una nariz roja. ¡Dios, creo que puedo ver la mía!
Ya con más mezcal encima, inició el baile: Sones istmeños. Esos bailes tan solemnes que deben bailarse "de tehuana" y "guayabera". Hoy solo se hace con un vaivén de una (en) "nagua" imaginaria. En esa danza soy el más joven y bailo con la mamá de Ana, quién ha de ser tan grande como Na Licha, se nos une Peyuco y la propia Ana. Estamos felices, ellos no se que tan pedos, pero por lo menos yo ya estoy lo suficiente.
Toca turno a los ochenta: "¡mi mole!", se sirven más tacos y algo de frijoles charros. Cervezas y más mezcal. Se habla de "Tantra" la mejor disco "sonidera" de mi tierra aquéllos tiempos, de los fines de año en el "auditorio municipal" donde se daban un "mano a mano" contra la más "mamalona" de las discos móviles: "Polymarchs". Hablamos de los bailarines, de quién fue quién en la pista y por supuesto: ¡del High NRG! Ritmo arraigado en mi tierra gracias aquellas discos móviles, que en los tiempos donde la televisión por cable no era tal, las parabólicas eran un lujo y el internerd no existía como hoy lo conocemos, nos daban a la gente de los lugares pequeños como mi pueblo oportunidad de salir al mundo en la pista...de adentrarnos y tener en casa, diversión de "jóvenes"...
Se habló de Na Licha, pues en la mesa había quién trabajó con ella cuando fue líder social, de su corazón grande y de la forma educada de mi padre al no interferir en la vida pública de mi jefa. "Don Luis, todo un caballero." Decía la señora entrada en canas quién aducía: "Nosotras, bien chamacas y Señora Licha nos traía en chinga en los mítines y los eventos, trabajadora tu mamá, yo recuerdo que tú estabas bien chiquito, de brazos te traía. Jamás te le despegabas".
Ya con copas, la señora dijo ser oriunda del Barrio de San Juan, -"sanjuanera" que decimos- . Me dijo haber conocido a mi hoy difunta cuñada desde niña y como poca gente me habló de una parte de la infancia de alguien que aunque ya se fue, ha dejado un legado de tres pequeños en mi familia. Lloré.
Soy pues corazón joven con alma vieja, bohemio hasta las cachas. Oaxaqueño, shunco, contador de historias...y porqué no? de mis histerias también...